miércoles, 27 de julio de 2011

Cavilaciones [post reunión familiar sanjuanina]

En San Juan hay sol casi todos los días. No conocí sus nubes en invierno. Naturalmente, en San Juan hay sequía. Es raro, pero la minería a cielo abierto sigue usando millones de litros de agua por día. Desde la plaza de San Juan se ve la cordillera. Y no pasan 10 minutos arriba de un auto para cruzar la ciudad de punta a punta. San Juan es bellísimo y su gente es hermosa. Pero hay algo que me sorprendió por sobre el resto de las cosas: en San Juán los domingos también son tristes... Quizá más tristes que en Temperley, si.

Si cada despedida es una roca sobre el mar,
en este corazón hay muchas piedras.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Los domingos me despierto relativamente temprano, considerando que muy probablemente la noche anterior haya sido larga. Es una especie de adicción a la nostalgia dominical. Gracias por la buena apreciación de mi ciudad!
Un gusto haberlo conocido y charlado un rato. Abrazo Seba!

Juan Pablo

Soy dijo...

Me quiero ir de acá. Otra vez. Un tiempo. O para siempre. Hasta la tristeza en la montaña debe ser hermosa. Seguro tenes tiempo para vivirla aunque sea. Siento que cuando estoy triste, en la ciudad no hay tiempo para llorar.

Martin McFly dijo...

Que lindo todo che, el membrillo es una bomba, sos muy capo, gracias!

Eleanor Rigby dijo...

Un domingo triste y lleno de despedidas, pero atrás de eso hubo reencuentro y felicidad. Vale la pena.

=)

Me alegro que estés de vuelta...con tonito sanjuanino y alfajores surtidos.

Abrazo de oso y beso a lo Clint para vos.

La Jose dijo...

Nose como se hace para aguantar la vida de ciudad...la vida del interior es hermosa...
Y aca, donde yo vivo, todiitos los domingos son bellos...ah, y son mis dias favoritos para ir a matear a la plaza...
Y la tristeza viene solamente cualquier dia de lluvia....
abrazo changuito!

Lu dijo...

Cuando se está triste y se viaja, la tristeza también viaja.
Y puede empezar a tomar otro color o forma, y perderse en algún lugar recóndito del mundo, o aparecer más, como para que no olvidemos porqué viajamos.

Hasta que de alguna manera, se va.
Drexler diría: si todo empieza y todo tiene un final, hay que pensar que la tristeza también.

Abrazo de Sábado

Mariano dijo...

Y usted me sigue obligando a hacer mis ya clásicos comentarios acerca de los domingos por la tarde. Ya hasta parece recurrente. Y curioso.

Abrazo, y que le sean leves los domingos por la tarde. Cualquier cosa, chifle. Seguro que si dice "domingo" cinco veces delante del espejo le aparezco yo con un mate y una bolsa de bizcochos.

mflorencia dijo...

creo que se pueden encontrar muchas explicaciones a la tristeza de los domingos- como la ausencia de rutina- pero hay algo que está más allá, que se percibe en el aire. a mí me gustan mucho, creo que se parecen a las despedidas, y sí, son tristes, pero en esa tristeza hay algo de paz.

me gustó esta especie de texto informativo que culmina con una confesión que te cala los huesos.
espero que hayas dejado a harry antes de subirte al micro. y después también.

un beso seba!