miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nunca disfruté los miércoles.

Silvio Astier me recuerda sus memorias desde el lugar más inhóspito de la ciudad de Buenos Aires. El quía melancólico me apunta con su revolver y me somete a sus angustias. Me obliga a caminar sus calles al tiempo que derrumba sus inmuebles. Me obliga a circular por una Buenos Aires en llamas que poco se asemeja con la tierra prometida, soñada por nuestros ancestros. Astier amenaza con matarme de no experimentar yo sus insanías. El promete dispararme de no vivir yo sus propias mentiras, sus agonías. Se queda en silencio, pisando mi sombra, mientras yo surco el núcleo de sus solos sentimientos. De vez en cuando, si dudo, abre su boca para recordarme donde estoy parado. Me adueño de su rabia, su sumisión. Soy yo el nuevo juguete de esta rábica ciudad capitalista. Mi arte se limita solo al lucro insesante del contexto. La ciudad me exprime, me tritura, para sacar lo mejor de mí. Pero no: yo no soy como Silvio. Yo no soy así. Solo consiguen lo peor. Consiguen mis mentiras, mis angustias. Nunca mis sueños. Nunca mi amistad. Solo lo peor, lo más triste. Por eso Astier me dispara. El se enoja, no me soporta, me odia, y la ciudad lo seduce denuevo. Lo usan una vez más: Buenos Aires advierte mi inoperancia; Silvio Astier me dispara en el pecho.

3 comentarios:

Elizabeth Esther dijo...

pense que te habia comentado esto ya...o se borro o jamas puse "publicar comentario" jaja
Buen te pregunto otra vez...


"Hola enano, ¿como te fue con el auto?, espero que andes bien, nos vemos, saludos Flor"

Eleanor Rigby dijo...

jaja elizabeth es mi vieja, pero te firme yo, no esta tan loca jaja :P

Eleanor Rigby dijo...

ah... y no me gusta el titulo.