lunes, 22 de junio de 2009

Hermann Hesse

Como siempre, Hesse me entiende. Tiene una extraña habilidad para leerme los pensamientos. Aunque, en realidad, soy yo quien se los leería, teniendo en cuenta el lapso temporal que hay entre su muerte y mi nacimiento. Pero no viene al caso.

Solo el hecho de verme leyendo entre las líneas de un espejo; analizar las oraciones que dibujan mi rostro, mi foto. Solo el hecho de saber que no estoy solo. Que alguien, hace tiempo, se sintió igual. Llegar a la conclusión de que ya somos dos. Y si dos somos, los miles que habrán perdidos por el mundo. Si solo aprendiéramos a decirlo. Quizá, no tan bien como Hermann. Pero decirlo. ¿Cambiaríamos algo? Yo creo que si.

Los que todavía no aprendimos a hablar, seguiremos hablando con palabras de otros. Gracias, Hesse, por todo.

"Sobre mi labio superior crecía un pequeño bigote; ya era un hombre hecho y derecho y, sin embargo, estaba completamente desorientado. Solo había una cosa segura en mí: la voz de mi interior, mi sueño. Sentía el deber de seguir ciegamente sus imperativos, aunque me costaba mucho esfuerzo y me revelaba a diario contra ellos << ¿quizás estoy loco? -pensaba muy a menudo-, ¿quizá no soy como los demás hombre?>> Sin embargo, era capaz de hacer todo lo que hacían los demás. Con un poco de aplicación y trabajo podía leer a Platón, resolver problemas de trigonometría o seguir un análisis químico. Pero había una cosa de la que no era capaz: arrancar la meta vital que se ocultaba oscuramente en mi interior y plasmarla ante mis ojos, como lo hacían todos aquellos que sabían perfectamente que iban a ser profesor o juez, médico o artista, cúanto tardarían en llegar y que ventajas tendrían. Yo no podía. Quizá también llegaría un día a algo; pero ¿cómo iba a saberlo? Quizá tuviese que buscar y buscar durante años, sin llegar a nada, sin alcanzar ninguna meta. Quizá llegase a una meta, pero a una meta horrible, peligrosa y mala. Yo solo intentaba vivir lo que pugnaba por salir de mi mismo; ¿por qué resultaba tan difícil?"
Déminan - Hermann Hesse

3 comentarios:

Florencia dijo...

a este texto te referias ayer...

Creo que
queres HACER muchas cosas,
que SOÑAS muchas cosas,
que PENSAS muchas cosas...

y creeme...
Es lo unico que hace falta para que se cumplan. GANAS.

Si queres tranquilizar las ansias de querer hacer TODO ya; vivi el ahora y no el mañana...
La vida no empieza cuando se cumple el sueño, cuando seas dueño de un camping frente al Lago Gutierrez, la vida ya empezo y hace mucho.
Disfrutela señor...

que pasa todo muy rapido.

Lingo blog seba!
lo visitare seguido!

Besos
Flor

P dijo...

Me parece que me vendría bien leer al señor este.

Claro esta, si puedo vencer esa fuerza que hace que me aleje de los libros :P

Algún día, después de los finales, te voy apedir un libro de esos.

Que andes bien en Pina, Seba!

Buscarroña dijo...

q lindo!
me hablaron muy bein de ese libro y todavia no lo lei.todavia